Se trata de una bebida que se obtiene por la acción de echar
agua a punto de
hervir sobre diversos frutos, hojas secas o
hierbas aromáticas, como
té,
café,
manzanilla para extraer de esta mezcla sus principios medicamentosos. Se bebe caliente porque sus propiedades se asocian a los aceites esenciales que concentran y que se evaporan al enfriarse la
infusión. Cada una de las hierbas u hojas que se utilizan tienen unas propiedades; por ejemplo, la
manzanilla es la más importante para tratar trastornos digestivos, aunque también se puede usar
anís,
menta piperita,
poleo,
hinojo,
comino,
canela,
hierba luisa,
melisa,
regaliz... Otras producen efectos diuréticos como
diente de león,
cola de caballo, ortosifón o pilosela. Un consumo moderado de
té verde en
infusión produce una mayor diuresis y una ligera pérdida del apetito. Otras hierbas con efectos relajantes
contra el insomnio, el nerviosismo y la irritabilidad son la
tila, la flor de azahar o la
manzanilla, etc.