El
agua, como sustancia química, está formada por hidrógeno y oxígeno, con la fórmula H2O. Es un componente fundamental para todas las formas de vida conocidas. Todas ellas dependen del
agua y es parte vital de muchos procesos metabólicos en el cuerpo. Cantidades significantes de
agua son usadas durante la digestión de la comida. Casi una tercera parte de la
masa libre de
grasa del cuerpo humano está hecha de
agua. Para su adecuado funcionamiento nuestro cuerpo requiere entre uno y siete litros de
agua diarios para evitar la
deshidratación. Esta cantidad precisa depende del nivel de actividad, temperatura, humedad y otros factores. El cuerpo pierde
agua por medio de la orina y las heces, la transpiración y la exhalación del vapor de
agua en nuestro aliento. Los seres humanos requieren
agua pobre en sales y otras impurezas. Entre las impurezas también se cuentan sustancias químicas o, en otro sentido, microorganismos perjudiciales. Algunos solutos son aceptables y hasta deseables para un
sabor apropiado. El
agua adecuada para beber se llama
agua potable.