1. Frutos de
pulpa compacta, recubierta de una cáscara dura, que también se caracterizan por contener abundante
grasa y no tener apenas
agua. Casi todos se pueden emplear como
condimento en numerosos guisos o salsas, pero algunos otros de sus usos se limitan a ciertos
frutos secos en concreto: así, por ejemplo, las almendras, avellanas, cacahuetes, pistachos y otros se pueden tomar tostados y salados, a manera de
aperitivo; pueden emplearse como
guarnición y en preparaciones dulces algunos como la
castaña o la ya citada
almendra. 2. También se denomina así a las frutas
pasas y otras que se han deshidratado para su conservación, tales como las ciruelas, los higos o melocotones. Presentan una textura arrugada y un
sabor característico, y su contenido en
azúcar es mucho más alto que el de las frutas frescas.