Es uno de los mariscos más apreciados. Se trata de un crustáceo decápodo marino comestible, de caparazón casi redondo
cubierto de pelos y ganchos y con cinco pares de
patas largas y vellosas. Su
carne es muy apreciada en
gastronomía. Se recomienda hervirlo en
agua con abundante
sal y unas hojitas de
laurel. Es ideal en la elaboración de salpicones, como protagonista de pasteles, o en changurro (
plato vasco hecho con
centollo cocido y desmenuzado en su caparazón).. Otras preparaciones son las empanadas o en una suave
bechamel para preparar un estupendo "soufflé" o unas deliciosas croquetas.