Fruto del avellano. Es casi esférico, de unos dos centímetros de diámetro, con corteza dura, delgada y de color de
canela, dentro de la cual, y cubierta con una película rojiza, hay una
carne blanca, aceitosa y de gusto agradable. Está formada por una cáscara fibrosa externa que rodea una cubierta lisa en la que se aloja la semilla. La cáscara fibrosa se seca durante la maduración. El núcleo de la semilla es comestible, usándose tanto en crudo como cocinado (entero o en
pasta). La piel oscura que recubre la semilla tiene
sabor amargo por lo que en ocasiones se retira para el consumo. También se obtiene de la
avellana un
aceite de
sabor fuerte que es de uso alimentario. Las avellanas se utilizan generalmente en confitería, garrapiñadas o mezcladas con
chocolate. Se consumen habitualmente como
aperitivo y también junto con cereales, acompañando ensaladas o salsas. Molidas son un
ingrediente esencial para helados, chocolates, bizcochos, pasteles y otras delicias de
pastelería.