El
apio es un vegetal originario de la zona mediterránea. Posee tallos estriados que forman una gruesa penca con hojas acuñadas. Hay dos tipos de
apio: verdes, con hojas grandes y verdes, y de un
blanco pálido, con acanaladuras blancas y hojas amarillas. Toda la planta tiene un fuerte
sabor acre, aunque a medida que los tallos se blanquean adquieren un
sabor más dulce y el característico
aroma que lo convierte en un buen
ingrediente de ensaladas y sopas. Ayuda al cuerpo a deshacerse de impurezas a través de su función diurética. Es antirreumático, carminativo, sedante,
aperitivo, facilita la digestión y es muy re-mineralizante. Depurativo, regenerador sanguíneo y ligeramente laxante y se dice que
afrodisíaco. Mejora las enfermedades hepáticas, combate las infecciones, ayuda a la eliminación de cálculos renales, mejora la memoria y en uso externo suele comportarse como un cicatrizante. El blanqueo de los tallos en el cultivo hace que pierdan parte del
sabor acre, adquiriendo un
sabor más dulce y el característico
aroma que lo convierte en un buen
ingrediente de ensaladas y sopas.