Se llama así a cualquier sustancia que realmente o por sugestión estimula o aumenta el deseo sexual. Los productos líquidos, materiales o imaginarios afrodisíacos se dividen en tres categorías principales. 1. Los que provocan el deseo por la vista, es decir, aquellas plantas y alimentos, por ejemplo, que tienen forma fálica, como los plátanos, o forma vaginal, como las almejas. 2. Hay otros productos que irritan la mucosa vaginal y esto se confunde con la excitación; por ejemplo, el
jengibre o la
nuez moscada o los piercings, que crean sensación placentera en algunas ocasiones. 3. Por último, están los productos que producen la excitación a nivel central y se pueden dividir en tres categorías: los de acción central que producen una gran desinhibición como el
alcohol, las drogas, en cierta medida el
chocolate, etc.; los que excitan más que estimulan, como los olores (perfumes) y por último, productos cuya influencia se ha ido transmitiendo por vía cultural como el
marisco, el guaraná o el ginseng.