Derivado lácteo obtenido por separación del suero después de la coagulación de la
leche natural, que no sufre transformación alguna, lo que hace que mantenga gran parte de las propiedades nutritivas de la
leche. Su versatilidad en la
cocina,
capacidad nutritiva y lo poco que engorda son las tres cualidades por las que destaca sobre los demás este delicioso
queso. A veces se confunde con el
queso de Burgos, pero este no es el único. En Europa existen numerosas variedades de
queso fresco, entre ellos, el
queso Feta (Grecia). Este
queso siempre tiene que estar refrigerado, por lo tanto, se colocará en la parte alta del
frigorífico. Requiere una temperatura de 4º C. A pesar de ello, este producto se
conserva en buen estado durante poco tiempo, así que hay que consumirlo rápidamente. Su alto contenido en
agua lo hace presa fácil de hongos y bacterias.