Fermento pastoso elaborado con
soja y
sal marina de origen japonés. Cuando se lo elabora
combinado con cereales (cebada,
arroz...) o se le agrega
agua, toma distintos nombres. En su elaboración se emplea una técnica muy antigua. Tiene propiedades beneficiosas para el organismo: ayuda a eliminar toxinas y restos de antibióticos, favorece la expulsión de sustancias radioactivas a través de la materia fecal (beneficioso para las personas expuestas a radiaciones) y aporta
energía en base a su contenido de
hidratos de carbono de fácil asimilación. Además es rico en
proteínas y
minerales tales como
sodio,
calcio y
potasio. Favorece la digestión, el equilibrio y es reconstituyente de la flora intestinal y la circulación sanguínea. Sin embargo, está contraindicado cuando hay hipertensión arterial debido a su elevado contenido de
sodio. Hay que consumirlo crudo pues al cocinarlo, se inactivan muchas de sus propiedades.