La
carne de
cabrito tiene mucha aceptación en nuestra
gastronomía y se considera de mejor calidad que la del
cordero. Se cría al aire libre. Su
carne es enjuta, entera y muy aromática, tierna y de color
blanco nacarado, sin
grasa apenas, y muy jugosa. Se puede cocinar guisada y asada, después de haberle limpiado todo el
sebo y trocearla y no necesita de ningún
acompañamiento. Su venta se limita a las zonas cercanas a su zona de crianza. El
cabrito es alimentado exclusivamente con la
leche materna y se sacrifica cuando pesa entre 5 y 7 Kg.