El
almíbar es una disolución sobresaturada de
agua y
azúcar (generalmente la mitad de
azúcar que de
agua), cocida hasta que comienza a
espesar. Su consistencia puede ir desde un líquido apenas viscoso a un caramelo duro y quebradizo. El
almíbar se emplea para
conservar frutas, para cubrir bizcochos, para
elaborar distintos tipos de caramelos y además forma la base de algunos
postres, como el
tocino de cielo, los sorbetes, los fondants y el
merengue italiano. Un empleo típico son las frutas en
almíbar. Ésta es una forma tradicional de
conservar fruta durante todo el año y sirven para
decorar o
rellenar pasteles y tartas.