Acción por la que un alimento crudo esté preparado para ser consumido. Se emplea para ello
aceite,
mantequilla u otras grasas calientes, y el alimento se mantiene hasta su cocción. La clase de
grasa se elegirá en función del gusto y necesidades económicas. Es aconsejable que los alimentos no estén mojados en
agua, tener un tamaño apropiado para cocerse por dentro sin quemarse por fuera, y no debe taparse el alimento mientras se fríe o tras ser frito.