Se trata de una clase de caza, cuyas presas tienen pelo. Entre ellas encontramos el
ciervo, el
conejo de monte, el
corzo, el
jabalí y la
liebre. Sirve para diferenciar esta caza en comparación con la
caza de pluma o caza de aves. La diferencia es el
sabor más fuerte de las primeras. Para cocinarla es aconsejable dejarla madurar dejando
reposar a la pieza en un entorno fresco, aireado, y seco para que esté más tierna.