Se dice de los residuos o sobras de los alimentos que no se pueden o no son fáciles de utilizar y
aprovechar para la elaboración de un
plato. Sólo son aprovechables en casos concretos como el
caldo o algunas preparaciones de charcutería. Son partes comestibles que se sacan de los animales destinados al consumo humano y que no están comprendidas dentro del término
canal, salvo alguna excepción como los riñones,
patas y
cabeza. Se trata entonces de vísceras torácicas, abdominales y pelvianas. Se caracterizan porque duran menos frescas y casi no se comercializan.