Los tapones de corcho en los vinos espumosos deben ser capaces de soportar altas presiones del orden de los 6 bares, parecidas a la de una rueda de camión. El corcho tiene una capacidad natural de adaptación que se conoce como "memoria de forma"; conserva durante un tiempo la forma a la que se ha adaptado y recupera gradualmente la forma natural del tapón
La forma del tapón de los vinos espumosos es semejante a la de un champiñón, es decir un cuerpo ovoide superior y otro cónico inferior. Cuando el tapón es de corcho, proporciona al vino un cierre perfecto porque se adapta perfectamente al cuello de la botella, gracias a la compresibilidad y elasticidad de este material.
El diámetro habitual de la parte cónica del corcho de champán es de unos 30 mm y se comprime hasta 18 mm para encajar en el cuello de la botella que se va a sellar. Una vez insertados, la tendencia de los corchos es continuar expandiéndose. Esta expansión hace que el corcho mantenga una presión constante contra el cuello de la botella de vidrio, evitando que se escape el gas.
Los corchos de champán son cónicos antes de insertarlos en la botella. La forma de “champiñon” es el resultado de la compresión de la parte insertada del corcho. Una vez extraído de la botella, la parte inferior de esa parte del tapón continúa expandiéndose hasta convertirse en un “hongo”.
La forma que adopta el tapón una vez se ha descorchado de la botella nos indicara el tiempo de envasado y la forma en que ha sido guardado el espumoso. Una vez extraído de la botella, la parte inferior del tapón se expande. Si la parte inferior del tapón se convierte en cónica, indica que el espumoso es joven o de reciente elaboración. Ahora bien, si al abrir el cava, el tapón se queda con una forma cilíndrica o casi cilíndrica, indica que el tapón ha perdido elasticidad, que el espumoso no es de degüelle reciente y lleva mucho tiempo envasado. En el caso de que este húmedo y de forma cilíndrica, es señal de que ha sido conservado durante mucho tiempo en posición inadecuada, probablemente horizontal.
Los mejores tapones para los cavas o champanes son lo fabricados con dos discos de corcho natural de la parte inferior y la parte superior compuesta por gránulos de corcho (aglomerado). Al fijan dos discos de corcho natural en la parte inferior del tapón, que está en contacto con el vino,se evita que el vino entre en contacto con el cuerpo aglomerado del tapón y garantizan la correcta conservación, aportando además notas aromáticas al vino.
Una vez puesto el tapón se coloca el bozal o morrión que es una jaula de alambre que se calza sobre el corcho para evitar que este sea desplazado por la presión interna de la botella. Generalmente el morrión contiene una tapa de metal incorporada que puede contener el logotipo del elaborador.
Muy importante, los tapones de las botellas de cava o champagne no se pueden volver a insertar porque continúan expandiéndose después de sacarlos de las botellas y cuanto más se expande un corcho mejor es.
¿Qué significan los símbolos de la base del corcho?
Las bases de los tapones de los vinos espumosos tienen estampadas unas marcas que nos permiten distinguir la forma de como sea elaborado: