La jaula de alambre que se encuentra en la parte superior del corcho y retiene el tapón de las botellas de champán, cava u otros espumosos se conoce con el nombre de "morrión" o “bozal” (muselet en francés y wirehood en inglés). Se afloja girando el alambre que sobresale en sentido contrario a las agujas del reloj. El nombre morrión viene por la similitud que tiene esa capucha de alambre con la armadura en forma de casco, que cubría la parte superior de la cabeza, que en lo alto solía tener un plumaje o adorno y que se denominaba morrión.
Si has descorchado botellas de vino espumoso, seguramente ya te habrás dado cuenta, que para aflojar el morrión, independientemente del tipo de espumoso o marca, siempre tienes que dar 6 giros de 180 grados, o 3 vueltas completas de 360 grados.
¿Por qué se necesitan 6 giros para abrir el morrión de todas la botellas?.
La respuesta, probablemente no sea única, tiene que ver con la presión, la estandarización, la facilidad de apertura y con los fabricantes de embotelladoras para vinos espumosos.
Aunque no está totalmente aclarado quién inventó el morrión, lo que se sabe es que tanto el monje Dom Pierre Perignon (1638-1715) como Adolphe Jacquesson (1800-1876) hicieron importantes contribuciones. Dom Perignon realizó mejoras muy importantes en el proceso de elaboración del champán. Antiguamente muchas botellas perdían el tapón o la botella explotaba porque no aguantaban la presión del champán, Dom Perignon solucionó este problema aumentando el grosor de la botella y poniéndole un tapón de corcho con una jaula de alambre para retenerlo. Pero no fue hasta 1844 cuando Jacquesson fabricó el morrión con la forma que conocemos hoy en día. Quizás Jacquesson también decidió que 6 giros, o 3 vueltas completas, era la mejor forma para cerrarlas. Es probable que observara que el número 3 para las vueltas completas fuera óptimo para resistir la presión desde el interior de la botella y la longitud del hilo de alambre para que se pueda quitar fácilmente.
Por otra parte, el champán goza de Denominación de Origen Protegida (DOP) y todo está estandarizado, desde el tipo uva a utilizar, la zona de producción, hasta el tamaño de las botellas. Así el Comité Interprofessionnel du vin de Champagne también acordó estandarizar a 6 la cantidad de giros del morrión y por extensión los fabricantes de otros vinos espumosos hicieron lo mismo. Tener la apertura del morrión estandarizado tiene la ventaja de facilitar de apertura por parte del sumiller. Un sumiller debe ofrecer una buena hospitalidad y servicio a sus clientes. Se consideraba (y aún se considera) una buena costumbre, que el sumiller abra la botella mientras habla con los comensales en lugar de observar la botella. Por lo tanto, tener un número estándar de vueltas facilita la labor de este profesional del vino.
Por último, no hay tantos fabricantes de maquinaria que puedan poner un morrión en una botella. Estos fabricantes diseñan las máquinas que permiten embotellar hasta cientos de botellas por minuto. Entonces si un productor de espumoso quisiera un morrión que requiera un número diferente de giros para abrirlo, entonces el fabricante necesita modificar su maquinaria. El resultado es que la maquinaria le resultará más costosa y probablemente se decida de nuevo por la opción más económica de 6 giros. Además esta opción más económica también pasa a estar respaldada por la tradicional de champán. Entonces, la elección resulta fácil.
Lo que acabamos de comentar es una curiosidad como otra cualquiera, que puede servir de tema de conversación con tus amigos cuando abras una botella de Cava, Corpinnat, Champagne, Prosseco, Cremat, Espumante,… ¡Ah, y avísame si conoces una respuesta diferente o si descubres una botella de champán que no requiere 6 giros!... Le buscaremos otra explicación.