Hacer que un producto o una preparación se ponga frío utilizando
hielo. Este
procedimiento es habitual en el
servicio de determinadas bebidas refrescantes, en la elaboración de cócteles o en la preparación de determinados platos. Está última es una técnica de
cocina. Por ejemplo, determinados alimentos cocidos, como los langostinos, se enfrían inmediatamente con
hielo a fin de que se mantengan duros.