Se trata de una técnica de preparación que consiste en depositar un recipiente con el alimento o preparado que se quiere cocinar en
agua hirviendo un determinado tiempo con el fin de aplicar el calor de esta forma (indirectamente) y provocar que el alimento se cuaje o para dar temperatura
uniforme a una sustancia líquida o sólida. El
agua no debe superar los tres cuartos del recipiente para que no salpique al alimento cuando hierva.