El salmón del Atlántico (Salmo salar) pertenece a la familia de los salmónidos que, por regla general, son peces migratorios anádromos, al igual que la lamprea (Petromyzon marinus), es decir, migran de los ríos a los océanos cuando alcanzan la madurez y tienen la habilidad de retornar al mismo río en que nacieron para desovar. Todo lo contrario de las anguilas (Anguilla anguilla), que son peces catádromos, es decir, van desde el agua dulce hasta el océano para desovar. También tienden a ser iteróparos es decir, capacidad de repetir el ciclo, retornando al mar tras la reproducción, aunque solo un 5% de los salmones que desovan en nuestros ríos lo consiguen. Sin embargo, la probabilidad de repetir el ciclo es mayor en los ríos que se encuentran a una mayor latitud.
Existen excepciones de poblaciones de salmones que son potádromos (que viven siempre en agua dulce, "sin salida al mar"), como es el caso de los salmones de los grandes lagos del norte de Estados Unidos, y los de los lagos canadienses Ontario y Sant-Jean. Además, hay otro salmónido del género Hucho (Hucho hucho), de la cuenca del Danubio que también es patódromo, que se ha sido introducido para repoblar otros ríos, como es el caso del rio Tormes de la comunidad autónoma de Castilla León.
El salmón Atlántico es la especie más grande del género Salmo, y una de las piezas más cotizadas por el pescador deportivo. Cuando remontan los ríos después de dos o tres años en el mar pueden alcanzar hasta un metro y pesar cerca de 15 kg. Los ejemplares que han pasado cuatro o más inviernos alimentándose en el mar son mucho más grandes. Un salmón del Atlántico capturado en 1960 en Escocia, en el estuario del río Hope, pesó 49 kg, el más pesado registrado en toda la literatura disponible. Otro capturado con red en 1925 en Noruega medía 160 cm, el salmón del Atlántico más largo registrado.
Los salmones tienen dos tipos de aletas: pares (pectorales y pélvicas) e impares (dorsal, adiposa, anal y caudal). Las aletas pectorales cumple la misión de estabilización y control direccional del pez. Las pélvicas le ayudan a mantener el equilibrio y la estabilidad del cuerpo. La dorsal tiene como principal misión la estabilización lateral del pez. La anal actúa como estabilizadora durante el desplazamiento. La adiposa interviene en la modulación hidrodinámica y en la percepción sensorial del flujo de agua, aportando información sobre su entorno, esta aleta carece de radios óseos, y es un rasgo diferenciador de su familia, los salmónidos. La aleta caudal, tiene como principal impulsar el movimiento, así como modificar la velocidad y dirección.
Su color de los salmones va cambiando con objeto de adaptarse a los distintos medios que se va a desenvolver (río-mar-río). El color de los ejemplares jóvenes no se parece a la de los adultos. Mientras viven en su ciclo inicial en agua dulce, tienen manchas circulares azules y rojas, por lo que los ejemplares de esa fase fluvial se les llama “pintos” y tiene un cierto parecido al de las truchas (Salmo trutta).
Diferenciar los salmones pintos de las truchas no es fácil, requiere fijarse en su morfología y lunares: el cuerpo del salmón en esta fase es más estilizado que el de la trucha, su cola es más escotada y hendida que las truchas, las aletas pectorales son más largas que las de la trucha, el final de la boca no rebasa la vertical del ojo, mientras que en la trucha sí. Las truchas tienen un punto anaranjado es su aleta adiposa en cambio los salmones carecen de esta mancha. Por otra parte, los lunares azules y rojos en la trucha tienen halo, en cambio en el salmón carecen de él.
Los salmones, cuando realizan su primera migración al mar empiezan a cambiar de color y en los flancos adquieren un brillo azul plateado. En la edad adulta, la forma más sencilla de identificarlos es por las manchas negras predominantemente por encima de la línea lateral, aunque la aleta caudal generalmente no tiene manchas. Todas las aletas, excepto la adiposa, están bordeadas de negro. Durante la época de reproducción, los machos adquieren una ligera coloración verde o roja y además, se les produce una modificación morfológica característica en su mandíbula inferior, que aparenta un gancho. El salmón adulto tiene un cuerpo fusiforme y dientes bien desarrollados.
Lo alevines y juveniles son territoriales, pero la evidencia que demuestra que defienden sus territorios es inconclusa. Si bien, ocasionalmente pueden ser agresivos entre sí, la jerarquía social aún no está clara. Los adultos se consideran mucho más agresivos que los jóvenes y tienen mayor probabilidad de atacar a otros peces.
Se ha observado que muchos forman cardúmenes, especialmente al salir del estuario, es decir se agrupan para nadar juntos en el océano, de forma sincronizada, polarizada y coordinada.
El ciclo de vida de los salmones es bastante complejo, hay algunos salmones que nunca abandonan en rio en que nacieron, pero la gran mayoría son anádromos. Su primera fase transcurre en el rio y tras pasar uno o dos años en esta agua dulce se acercan la desembocadura para pasar una etapa de adaptación paulatina al agua salada, lo que se denomina “esguinado” o “esmoltificación” y posteriormente emigrar al océano. Durante esta fase los salmones experimentan importantes cambios de coloración, morfológicos y de comportamiento. En su migración pueden alcanzar hasta 6.000 Km desde su río de origen hasta dos regiones sub-árticas del Atlántico Norte (Islas Faroes o al oeste de Groenlandia), esta navegación la hacen a través de las corrientes de la superficie del mar. En su etapa marina los salmones encuentran gran cantidad de alimentos y crecen rápidamente, aumentando en peso y tamaño. Este pez es tremendamente exigente con el tipo de agua y el hábitat que ocupa, por lo que se convierte un excelente indicador de la calidad del agua, tanto dulce como salada.
Tras esta etapa productiva los salmones retornan al rio en que nacieron (los de mayor tamaño se denominan salmones “vernales”), desafortunadamente la forma de guiarse hasta este preciso lugar no se conocen con precisión, aunque hay datos que apoyan que utilizan magnetorrecepción para orientarse, se piensa que utilizan el campo magnético terrestre a través del hierro en su línea lateral, también usan el olfato para localizar estuario de origen por las características químicas del agua que fluye. Se calcula que sólo el 5% de los salmones remontan el río equivocado. Los ejemplares que primero llegan al rio entre febrero y marzo, son los más grandes estos son los que han pasado tres o más años en el océano y los reproductores múltiples (que ya estuvieron al menos en una ocasión desovando en ese ríos). Entre abril y junio llegan los ejemplares un poco más pequeños, que han pasado dos años en el mar los más habituales en nuestros ríos, y en el mes de junio entran algunos que solo han estado sólo un año en el mar (los “añales”), y suelen ser los más pequeños.
El desove del salmón atlántico lo realiza en nuestros ríos en la época otoñal e invernal, cuando llega a la zona de reproducción (denominadas frezaderos) escavan en el lecho fluvial una especie de nidos (camas) donde las hembras depositan miles de huevos (entre 1.000 y 2.000 huevos por kg de peso), los cuales son inmediatamente fecundados por los machos. Las hembras usan su cola para mover grava, cubrir los huevos con el esperma que se ha alojado en el frezadero. La eclosión de los huevos tiene lugar en primavera, y la duración entre puesta y eclosión depende de la temperatura del agua. Las larvas se alimentan inicialmente del vitelo o yema de los huevos, al cabo de 4-8 semanas abandonan el nido y pasan a alimentarse exógenamente. Los alevines y ejemplares juveniles, pintos, permanecen en el rio durante unos dos años, hasta que se transforman en esguines que migran al océano. Antes de iniciar su viaje a través del océano tienen que permanecer un periodo en la desembocadura de los ríos con objeto de ajustar su osmorregulación, y poder hacer frente a los altos niveles de sal que se encontrarán en el océano.
Hay dos grandes tipos de salmones, los del Atlántico y los del Pacífico. En el Atlántico hay una sola clase de salmón (Salmo salar), pero en las costas del Pacífico hay cinco, todos ellos del género, Oncorhynchus. La palabra Oncorhynchus deriva del griego ónkos, que significa "gancho" o "púa", en referencia la forma ganchuda que tienen sus mandíbulas, peculiaridad que los diferencia de los Salmo. Las cinco especies del Pacífico son:
En taxonomía hay siete niveles de clasificación: Reino (animal, vegetal y fungi); Filo o División), Clase (mamíferos, aves, reptiles,..), Orden (primates, carnívoros,..), Familia (agrupa géneros que están estrechamente relacionados), Genero (agrupa a especies muy relacionadas), y finalmente Especie (unidad básica capaz de cruzarse entre sí). Estos dos últimos - género y especie - conforman el nombre científico de un organismo-, por ejemplo, decimos Salomo salar para referirnos al salmón del Atlántico.
Los animales de la misma especie pueden reproducirse entre sí. Por eso, un cocker inglés y un caniche pueden tener cachorros. Los animales del mismo género, pero de especies diferentes, generalmente pueden reproducirse. Así, por ejemplo, los osos pardos o “grizzlis” (Ursus arctos) y los osos polares (Ursus maritimus), pueden producir híbridos llamados "grolares" o "pizzlies", que a la vez pueden reproducirse. Otros, como los burros y los caballos, producen mulas, pero las mulas no pueden tener crías.
¿Qué tiene que ver esto con el salmón? Resulta que el salmón del Atlántico y los salmones del Pacífico, como hemos señalado previamente, pertenecen a la misma familia, Salmonidae, pero no al mismo género (los del Pacifico son del Oncorhynchus y los del Atlántico del Salmo). Solo existe una especie de salmón del Atlántico, Salmo salar, pero el género Salmo también incluye docenas de especies de trucha de agua dulce americana y europea. Los salmones del Pacífico, por otro lado, pertenece al género Oncorhynchus, y todas las especies de Alaska como el salmón real, el salmón rojo, el salmón plateado, el salmón rosado y el salmón perro pertenecen a este género. Otras dos especies de salmón asiático y algunas truchas del Pacífico también pertenecen al género Oncorhynchus.
Esto significa que el salmón del Atlántico y los salmones del Pacífico no pueden reproducirse entre sí. Sin embargo es posible la hibridación interespecífica entre salmón atlántico (Salmo salar) y trucha común (Salmo trutta), siendo un fenómeno frecuente en las poblaciones naturales del sur de Europa, y curiosamente, los cruces más frecuentes son entre hembras de salmón y machos de trucha. También las diferentes especies de salmón del Pacífico pueden cruzarse para crear un pez híbrido, aunque este hecho es poco común, porque las especies de salmón del Pacífico desovan en ciclos diferentes y son agresivas entre sí cuando sus zonas de desove coinciden.
El análisis de especies distintas de pescado mostró que promedio de nutrientes de los pescados y mariscos es superior al de las carnes de cerdo, vacuno o pollo, por lo que el salmón no es una excepción.
El salmón es un pescado azul o graso (aproximadamente 12 g de grasa por cada 100 g de porción comestible), similar al de las sardinas, jureles o atunes. Esta grasa tiene la peculiaridad de ser rica en ácidos grasos saludables (monoinsaturados, insaturados y omega-3) que favorecen una buena salud para el corazón, el cerebro y las articulaciones.
Además es un pescado rico en proteínas (aportando entre 18 y 20 g por cada 100 g), ideal para una dieta rica en proteínas, estas proteínas del salmón tienen la propiedad de ser fáciles de digerir y ricas en los nueve aminoácidos esenciales. Esta riqueza en proteínas es importante para el crecimiento muscular, la reparación y el funcionamiento general de nuestro organismo y además nos ayudan a promover una mayor saciedad. Hay que señalar que el salmón salvaje del Atlántico, por regla general, contiene más proteínas y es más bajo en grasa.
La carne del salmón es una fuente significativa de vitaminas del grupo B, en particular de vitamina B6, B12, tiamina y niacina. Además aporta una buena cantidad de vitaminas liposolubles especialmente de vitamina D y E. Una ración de salmón cubre aproximadamente el 70% y el 25% respectivamente de las ingestas diarias recomendadas de vitamina D y E. También destaca su alto contenido de fósforo, ya que una sola ración nos aporta la mitad de la recomendación diaria de este mineral, además contiene cantidades significativas de selenio, yodo y potasio.
El salmón tiene un índice glucémico prácticamente nulo, lo que significa que no produce un aumento gradual de glucosa en sangre, ayudando a mantener estable la concentración de azúcar sanguíneo, mientras proporciona energía estable por su contenido de grasa y proteínas. Además, al ser rico en ácidos grasos omega-3, los cuales tienden a mejorar la sensibilidad a la insulina lo que facilita la entrada de glucosa en las células y disminuye el nivel de glucosa. Todo ello, lo convierte en una excelente opción para personas con diabetes.
Hay un pequeño inconveniente en el consumo de salmón, que conviene señalar para aquellas personas que tienen el ácido úrico elevado, este es común a todos los pescados azules, tiene un contenido moderado-alto de purinas (unos 112 mg por cada 100g). Nuestro organismo transforma estas purinas en ácido úrico, por lo que el salmón debe comerse con moderación para las personas que tiene gota.
La industria del salmón creció en los últimos 30 años, siendo Noruega, Chile, y Canadá los principales productores a nivel mundial. Los consumidores que buscan salmón de calidad deben prestar mucha atención al tipo de pescado que compran. Actualmente el salmón del Atlántico se cría casi exclusivamente en piscifactorías, donde se controlan todas las variables para maximizar la producción. Antiguamente, existían poblaciones de salmón del Atlántico salvaje en casi todos los ríos del hemisferio boreal, pero la destrucción del hábitat, industrialización, y la sobrepesca han reducido estas poblaciones, y muy pocos ríos tienen salmones. Debido a que la especie está en peligro de extinción en su hábitat natural, ya no es posible comprar salmón del Atlántico salvaje en el mercado.
El salmón de piscifactoría vive primero en estanques de agua dulce y seguidamente en jaulas flotantes en bahías y estuarios de agua salada. El salmón salvaje adulto vive en mar abierto hasta que está listo para desovar, que es cuando retorna al rio.
Desde hace más de 60 años venimos cultivado salmones a gran escala, incluidos otros salmónidos, como la trucha arcoíris. Las principales especies se salmón de acuicultura son del Atlántico (Salmo salar), y los del Pacifico plateado (Oncorhynchus kisutch) y el real (Oncorhynchus tshawytscha). Las piscifactorías para la cría imitan el ciclo vital de los salvajes. En primer lugar se obtienen los óvulos y el esperma de los peces adultos (hembras y machos), se mezclan y se colocan en agua dulce. Las larvas y alevines se crían en instalaciones terrestres, desde bandejas de plástico hasta tanques gigantes, donde durante 12 a 20 meses crecen hasta que están listas para ser transportadas a corrales en alta mar.
En la Columbia Británica canadiense, existen también piscifactorías de salmón del Atlántico donde los peces de cultivo a veces escapan a la naturaleza, pero no hay posibilidad de que el salmón del Atlántico diluya el acervo genético de los del Pacífico, ni viceversa, por lo que hemos comentado anteriormente. Los peces de cultivo pueden introducir parásitos y enfermedades en la población de salmón salvaje. Pueden depredar salmones salvajes jóvenes y competir por otras fuentes de alimento. La buena noticia es que los salmones de piscifactoría que escapan tienden a permanecer cerca de sus jaulas y pueden ser capturados fácilmente por los pescadores deportivos locales
La alimentación de los salmones de piscifactoría está muy estudiada y muy tecnificada. Los componentes principales de los salmónidos de acuicultura son la harina y el aceite de pescado. Los cuales se obtienen de la captura industrializada de peces oceánicos como sardinas, anchovetas y jureles, entre otras. La harina le aporta al salmón los macro y micro nutrientes esenciales y el aceite, además de constituir un aporte energético importante, le permite incorporar grasos omega-3 fundamentales para su crecimiento y desarrollo.
Para hacer más atractiva la carne de los salmones de piscifactoría y conseguir un color de salmón a la carta, que sea al gusto del consumidor, se les suele añadir en el pienso carotenoides astaxantina y cantaxantina, aditivos que pueden conseguirse de forma sintética o bien de forma natural. Los salmones salvajes consiguen este color en su carne gracias a su alimentación que contienen estas sustancias, como son pequeños crustáceos, algas, levaduras y bacterias, los cuales se encuentran en la cadena alimentaria de los salmónidos. Para conseguir fuentes naturales de astaxantina natural se utilizan principalmente krill antártico (Euphausia superba), microalgas (Haematococcus pluvialis), levaduras (Phaffia rhodozyma) y bacterias (Paracoccus carotinifaciens). La astaxantina y la cantaxantina, además de ser pigmentantes son también poderosos antioxidantes, por lo cual su presencia en la dieta mejora la calidad y la estabilidad del músculo del salmón una vez que este es procesado.
Un problema adicional de la acuicultura de salmones es la elevada contaminación de las aguas causada por el hacinamiento y alimentación de ejemplares, donde se acumulan piensos, heces y productos de limpieza de las jaulas. Además, y en dependencia de las instalaciones y normativas, la carne de estos salmónidos puede estar contaminada por compuestos organoclorados que actúan de disrruptores endocrinos.
El uso de antimicrobianos para impedir infecciones, aumentó durante la última década en países como Chile, mientras que se redujo considerablemente en Noruega y Canadá. La principal razón se debe a enfermedades que son de difícil control y uso sin prescripción de un profesional. En Europa desde el 2001 está prohibido por UE Veterinary Medicinal Products Directive el uso profiláctico de antimicrobianos, pero el de antibióticos, para combatir las enfermedades en especial la Septicemia Rickettsial Salmonídea, sigue aumentando. Los principales riesgos para la salud por consumo de carnes y pescados con residuos de estos medicamentos son el desarrollo de bacterias resistentes a las terapias antimicrobianas, aumentando los casos de morbilidad y mortalidad por enfermedades infecciosas y, la alteración del microbiota intestinal.
Los productores de salmón de acuicultura se enorgullecen de los avances en su industria que han mejorado la calidad, como el uso de piensos de origen vegetal y la reducción de enfermedades mediante vacunas y mejores métodos de cría. Los chefs profesionales siguen prefiriendo el salmón salvaje debido a la gran variedad de sabores y texturas disponibles en el mercado, aunque, como hemos comentado, es casi imposible conseguir estos ejemplares en el mercado.
La erosión de aletas de los salmones de piscifactoria es un indicador que nos señala las condiciones relativas a calidad ambiental y al bienestar animal qué se ha cultivado. Como consecuencia de deficiencias nutricionales, o hacinamiento se producen agresiones entre los peces. Las infecciones bacterianas y el manejo inadecuado también producen lesiones en las aletas Todas las aletas puedes ser afectadas, sin embargo, se observa con más frecuencia un incremento de las lesiones en las aleta dorsal, seguida de la pectoral, posteriormente caudal y finalmente la pélvica,
Hay una modalidad de pesquería para el salmón del Pacífico cuya captura se realiza de forma salvaje, son pesquerías gestionadas por los criaderos de salmón de Alaska, constituyen un modelo de gestión responsable y sostenible que ha sido pionero a nivel mundial. Este sistema está diseñado para evitar la sobreexplotación y proteger el ecosistema a largo plazo. En estas pesquerías, por lo general, los salmones nacen en interiores y se crían hasta la etapa de alevín o esguín, después los liberan en bahías, arroyos o lagos abiertos, y desarrollan el mismo instinto de orientación que los salmones nacidos en libertad. Esta y otras medidas emprendidas por las administraciones americana y canadiense garantizan, que los salmones producidos mediante programas de repoblación sean prácticamente idénticos a los peces salvajes.
Cuando el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos realizó un estudio nutricional en 2019 sobre el salmón rojo de Alaska en comparación con la misma cantidad de salmón de piscifactoría, surgieron algunas diferencias interesantes: Por una parte el salmón rojo tenía menos calorías y casi la mitad de grasa que el salmón del Atlántico. En cuanto a contaminantes orgánicos persistentes, un estudio encontró 16 veces más contaminantes orgánicos en el salmón de piscifactoría que el salvaje. Tanto el salmón salvaje como el de piscifactoría contienen trazas de sustancias cancerígenas, el salmón salvaje los adquiere de la contaminación oceánica, mientras que el salmón de piscifactoría los obtiene de su alimento. Estos compuestos son perjudiciales para la salud si se consume salmón en grandes cantidades; el salmón salvaje es más seguro en cantidades moderadas.
Antibióticos: En las décadas de 1990 y 2000, se observó que las importaciones de salmón del Atlántico de piscifactoría contenían cantidades de antibióticos superiores a las permitidas por la ley. Esto le dio al salmón del Atlántico de acuicultura una mala reputación. Las piscifactorías señalan que actualmente han reducido el uso de antibióticos, pero no está claro en qué medida. El salmón salvaje generalmente no contiene antibióticos.
Los defensores de producción de carne de pescado de piscifactoría, sostienen que esta tiene una huella de carbono inferior a la de otros tipos de carne, y que es en este sentido la más sustentable por su menor consumo de agua, y ser una de las más eficientes en materia de rendimiento de consumo.
Generalmente, el salmón fresco del Atlántico procedente de piscifactorías está disponible todo el año, mientras que la disponibilidad del salmón del Pacífico es más estacional, dependiendo del inicio de la temporada de desove.
Los consumidores también notan la diferencia de precio: el salmón del Pacífico de Alaska es más caro que el salmón del Atlántico. Y además tienen perfiles nutricionales muy diferentes.
¿Qué son los transgénicos u organismos modificados genéticamente?.
Los científicos pueden usar técnicas de laboratorio para eliminar, modificar o añadir genes de un organismo a otro con el fin de manipular las características de una planta, animal o microorganismo. El resultado es lo que se conoce como organismo genéticamente modificado (OGM) o transgénicos. Los OGM suelen expresar una cualidad deseada, como resistencia a enfermedades, tolerancia a herbicidas o una mejor nutrición.
La producción de alimentos y medicamentos genéticamente modificados comenzó en 1983. Según el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), en el año 2023, el 97 % del algodón, el 95 % de la soja y el 93 % del maíz cultivados en los EE. UU. eran genéticamente modificados.
El primer pez transgénico destinado al consumo humano se desarrolló en 1989 por una empresa de Massachusetts (USA) llamada AquaBounty Technologies y se aprobó su producción comercial en 2015, siendo el primer animal OGM aprobado para consumo humano.
El este salmón OMG es de la variedad salmón del Atlántico en el que se le hicieron dos modificaciones genéticas: por una parte se le añadió un gen de la hormona del crecimiento (GH) del salmón real del Pacífico, y por otra se le adicionó una secuencia del promotor que controla la expresión del gen de la GH. Este promotor proviene del abadejo americano (Macrozoarces americanus, anteriormente Zoarces anguillaris), un pez parecido a la anguila que vive en aguas oceánicas profundas y frías.
¿Pero por qué razón se hicieron estas modificaciones genéticas?.
La principal razón es porque estos salmones crecen dos veces más rápido que lo normal. En el salmón normal, el gen que controla la producción de hormona de crecimiento se activa con la luz, de modo que el pez crece sólo durante los meses soleados del verano y primavera. Al agregarle a este gen una “secuencia promotora” de la hormona de crecimiento de otra especie (Macrozoarces americanus) de aguas profundas donde hay poca luz, permite que este salmón transgénico crezca durante todo el año, en lugar de solo en primavera y verano que es cuando hay más luz. Como resultado, alcanza su tamaño adulto en 16 meses en lugar de 30 meses, como el salmón salvaje del Atlántico.
Este salmón genéticamente modificado no es diferente, en apariencia y en propiedades nutritivas, pero resulta más rentable para los productores, ya que pueden disminuir los costes un 35%, duplicando la producción.
¿Cómo se criaban los salmones modificados genéticamente?
Los salmones patentados como AquAdvantage se criaban en dos instalaciones de agua dulce: una en Canadá, donde se mantenían los reproductores, y otra en Panamá, donde se criaban los peces para su comercialización utilizando huevos de la instalación canadiense. Los peces cuando alcanzaban el tamaño adecuado y se importaban a Estados Unidos. Posteriormente, la empresa abrió una granja en Indiana y tenía otra en desarrollo en Ohio. Las instalaciones terrestres estaban físicamente confinadas para evitar que los salmones AquAdvantage escaparan a la naturaleza. Los peces fueron modificados genéticamente para ser triploides, es decir con tres conjuntos de cromosomas en lugar de los dos típicos, lo que imposibilitaba su reproducción, además, todos eran hembras. Los críticos señalan que un pequeño porcentaje de los huevos de salmón AquAdvantage solo contenía dos conjuntos de cromosomas, lo que hacía posible la reproducción con salmones salvajes o con una especie estrechamente relacionada, como la trucha marrón. De esta manera, los genes modificados podrían transmitirse a las poblaciones silvestres y tener consecuencias ecológicas, pero esto no se llegó a poderse demostrar.
En noviembre de 2015, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos), que es el organismo es responsable de analizar los alimentos, anunció que AquaBounty Technologies había cumplido con los requisitos para que el salmón AquAdvantage fuera aprobado para su venta y consumo en Estados Unidos, aunque inicialmente no se permitía la cría ni el cultivo de este pez en el país.
Durante el período previo a la aprobación de AquaBounty, la FDA recibió más de dos millones de comentarios, la mayor cantidad jamás recibida sobre un solo tema. Muchos solicitaban que el salmón fuera identificado como transgénico, pero la FDA no exigió el etiquetado al no encontrar diferencias sustanciales con respecto a un producto natural. En 2017, AquaBounty Technologies comunicó que había vendido 4,5 toneladas de filetes de salmón AquaAdvantage en Canadá.
Actualmente en el Instituto de Investigación Marina de Bergen de Noruega se plantean el desarrollar un salmón transgénico que sea estéril. El objetivo es solucionar al problema de la pérdida de peces que se les escapan de las granjas, y que a la vez conseguir que los ejemplares sean resistentes al piojo de mar y tengan mayor contenido de ácidos grasos omega 3.
Algunas ventajas
Algunos riesgos del salmón transgénico:
Creo que no, AquaBounty Technologies cerró sus operaciones en diciembre de 2024 por problemas de liquidez. La oposición de los consumidores a consumir animales modificados genéticamente es alta, tanto en Estados Unidos como en Canadá. Supermercados como Costco, Walmart, PCC, Whole Foods, y Trader Joe’s anunciaron que no querían vender salmón transgénico.