Hay gallinas que ponen los huevos de color blanco y otras marrones o de tonalidades oscuras. Otras aves producen huevos de diferentes tonalidades que van del blanco hasta azules o verdosas y a veces moteados. Esto se debe pigmentos que se depositan en la cascara del huevo durante su formación consecuencia de factores genéticos y ambientales. Mientras se forma el huevo en el oviducto, la glándula de la cáscara segrega ciertos pigmentos naturales que tiñen el huevo. En el caso de la gallina cuyos huevos son de color marrón el pigmento que se adhiere a la cáscara es la protoporfirina IX, en cambio, los blancos carecen de esta pigmentación en la cáscara y, el huevo mantiene su color blanco natural del carbonato de calcio.
La protoporfirina IX, es una molécula idéntica a la hemoglobina que da el color rojo a la sangre pero que carece del átomo de hierro que tiene el pigmento de la sangre. En otras palabras, la protoporfinina IX es un precursor de la hemoglobina. Su color es marrón rojizo, pero bajo la luz ultravioleta, emite una intensa fluorescencia de color rojo brillante o rosado. Esta propiedad es muy utilizada en medicina para iluminar y localizar células tumorales durante las cirugías. Otras aves (como las de la raza Araucana) producen un pigmento diferente, conocido como biliverdina, que les confieren a sus huevos tonalidades verdosas o azuladas, esta molécula es de color verde-azulado. La biliverdina es el pigmento predominante en la bilis de las aves, que se forma por la degradación de la hemoglobina y genera tonos azules o verdosos. Por ejemplo, el color verdoso que adquiere la piel en el lugar donde se ha producido un hematoma entre los 3-5 días posteriores se debe a la biliverdina, seguidamente esta se sigue degradando y se forma la bilirrubina, que es de color amarillo rojizo, por eso vemos el cambio de color un hematoma de azul/verdoso a amarillento al cabo de los 5-10 días.
Una regla práctica general es que las aves con plumaje blanco ponen huevos blancos, y las de plumaje marrón u oscuro ponen huevos de tonos pardos o de color. Aunque existe excepciones como es el caso de las gallinas Plymouth Rock Blanca (White Rock), que como su nombre indica sus plumas son completamente blancas, pero debido a su genética, pone huevos marrones. Existe un biomarcador más preciso que el plumaje para conocer el color de huevo que produce una gallina, se trata de fijarte en el lóbulo auricular (la pequeña zona de piel descubierta que tienen justo debajo de la oreja): si este lóbulo es blanco o de tonos claros, la gallina pondrá huevos blancos; en cambio si el lóbulo es rojo o marrón, la gallina pondrá huevos de tonos pardos. Curiosamente, tambiénlas razas con lóbulos de color azulado o turquesa (como la Araucana o Ameraucana) ponen huevos de tonos azules o verdosos. La explicación científica se debe a lo que se denominamos ligamiento genético: los genes que regulan la estructura y color del lóbulo se encuentran localizados muy cerca de los genes que controlan la deposición de pigmentos de la cáscara. Al estar físicamente tan próximos, tienden a heredarse juntos en un "paquete".
El color de los huevos de las aves cumple funciones vitales de supervivencia relacionadas con el camuflaje, la regulación térmica y la protección del embrión Hoy en día las gallinas están domesticadas pero no siempre fue así, el color es una excelente estrategia de supervivencia heredada de sus ancestros silvestres, el gallo bankiva (Gallus gallus), y es una característica de todas las aves en general.
Las principales funciones que desempeñan los colores de las cascaras de los huevos de las aves son:
Hay aves parásitas que depositan sus huevos en nidos de otras especies para que los incuben y alimenten a los polluelos, lo que supone un coste para los huéspedes al criar crías genéticamente no emparentadas. Entre estas aves parásitas se encuentra el cuco común, el críalo europeo o el tordo de cabeza marrón. También ocurre otro hecho, poco frecuente en aves de otra especie, son las que practican el parasitismo de nido intraespecífico es decir busca el nido de otra hembra de su misma especie (el ponedero) y "les regala" un huevo
La coloración y el moteado de los huevos influyen significativamente en la aceptación o rechazo de los huéspedes y en los costes de aptitud biológica que impone el parasitismo. Por ejemplo. el cuco común (Cuculus canorus) suele depositar sus huevos en el nido de la curruca capirotada (Sylvia atricapilla), pero la curruca posee la capacidad de rechazar todos los huevos no miméticos (disímiles). Se ha hecho el experimento de poner huevos (parasitar) nidos de currucas capirotadas utilizando huevos de otras currucas capirotadas, y son capaces de distinguir, en parte, sus propios huevos (consigue rechazar huevos ajenos en un 64%). El rechazo preciso de huevos extraños, puede ser un comportamiento adaptativo, ya que el huésped reduce sus posibilidades de invertir tiempo y energía en la crianza de crías dependientes y genéticamente no emparentadas.
Probablemente habrás utilizado la expresión "ser muy cuco" para señalar a persona que es muy astuta o pícara, es aquella que aprovecha cualquier situación o a las demás personas para conseguir un beneficio o ventaja propia. Este uso popular para calificar a los listillos procede del comportamiento de cuco común, un ave que no construye sus propios nidos. En su lugar, pone sus huevos en los nidos de otros pájaros más pequeños para que sean estos los que críen a sus polluelos mediante engaño, como el caso de curruca capirotada, que hemos comentado.
El descubridor de la vacuna de la viruela, el británico Edward Jenner, era un médico aficionado a la zoología y fue el que describió, por primera vez, cómo el cuco recién nacido tenía un comportamiento asesino: empujaba los huevos y los polluelos de su huésped fuera del nido (contrariamente a la creencia existente de que lo hacía el cuco adulto).
Tras observar este comportamiento, Jenner demostró una adaptación anatómica para ello: el cuco bebé tiene una depresión en la espalda, ausente después de los 12 días de vida, que le permite sujetar los huevos y otros polluelos, empujarlos y sacándolos del nido en beneficio propio. Los hallazgos de Jenner se publicaron en la revista Philosophical Transactions de la Royal Society en 1788. Esta descripción del comportamiento del cuco recién nacido consiguió convencer a Charles Darwin que tenía que revisar su obra maestra “El origen de las especies”. Gracias a este trabajo, paradójicamente, y no por la vacuna que salvo a millones de vidas, Jenner fue elegido miembro de la prestigiosa institución Royal Society tras presentar este histórico artículo.
Los fotorreceptores de cono de la retina de los vertebrados son los responsables de la visión de los colores. Las células del cono de los vertebrados que son sensibles al color expresan proteínas de membrana sensibles a la luz, denominadas opsinas. El número de opsinas diferentes que posee un individuo está relacionado con el número de colores a los que es sensible
Las retinas de las aves difieren de las de los mamíferos en muchos aspectos, sobre todo en la cantidad de tipos de conos que poseen. A diferencia de los mamíferos, que suelen tener solo dos o tres tipos de conos diferentes, las aves poseen cuatro tipos distintos de conos en sus retinas, son tetracromáticas Teóricamente, los individuos tetracromáticos pueden ver el doble de colores
que los tricromáticos, como el caso de los humanos. Así por ejemplo, la retina del águila real (Aquila chrysaetos) es tetracromática, por lo que es capaz de rastrear con precisión las sendas de sus presas; distinguiendo la orina y los desechos de pequeños roedores que brillan en el suelo como una estela fluorescente que el águila puede seguir desde las alturas. Por lo tanto, a los humanos dos huevos podrían parecernos indistinguibles, pero un ave podría verlos de colores distintos.
Algunos linajes de aves, incluyendo muchas paseriformes (del latín passer (gorrión) y forma (figura, aspecto), lo que significa literalmente “que tienen forma de gorrión”), pueden ver la luz en el rango ultravioleta (UV), que los humanos no alcanzamos ver. Las aves europeas de los huéspedes parásitos de los cucos y los tordos de cabeza marrón americanos (Molothrus ater) pueden percibir diferencias en el rango del UV entre sus propios huevos y los parásitos para discriminar y rechazar los huevos parásitos. Aunque la curruca capirotada posee la capacidad de distinguir los huevos del cuco que han parasitado su nido, le resulta difícil sacarlos del nido por su tamaño y peso, por lo que recurre al rechazo por perforación del huevo aunque a veces no lo consigue.
Algo inusual entre las aves es el comportamiento de las gallinas de corral. Las gallinas domésticas actuales conviven juntas en gallineros, no les importa incubar huevos de otras gallinas, o huevos de patos o incluso falsos huevos, piedras en forma de huevo o pelotas de golf. Esta característica diferencial de las gallinas respecto a otras aves se debe a una mezcla de los efectos de la domesticación y de su herencia evolutiva salvaje.
Las gallinas salvajes ponen entre 10 y 15 huevos al año, sin embargo, las hemos ido domesticando, es decir una gallina de gallinero, puede llegar a poner entre 250 y 300 huevos anuales, lo que resulta muy difícil que los pueda incubar todos, y al no serle necesario, ha perdido su instinto de identificación.
Cuando una gallina entra en estado de incubación (clueca), segrega una gran cantidad de una hormona, la prolactina, este estado la lleva aun trance cuya prioridad es dar calor a cualquier cosa lo que sea que esté en su nido. Como todos los huevos de las otras gallinas del gallinero son idénticos, intentar adivinar cuál es el suyo e intentar romper el "falso" conlleva un riesgo enorme el romper por error un huevo propio. Es decir, costo del rechazo le resulta muy alto. A esta gallina le sale más rentable aceptar todos los huevos para incubarlos. El esfuerzo de calentar 8 o 10 huevos le resulta prácticamente el mismo, y sin embargo no se arriesga a destruir su propia descendencia, solo es una cuestión de dar prioridades.
Por último, cabe resaltar que el color del cascarón de los huevos de gallina no modifica la calidad: no influye en el sabor ni en los nutrientes que posee este manjar.