Últimamente se habla mucho de ultraprocesados y sus posibles consecuencias sobre la salud, sin embargo ¿sabemos distinguirlos? En algunos casos es bastante fácil, diferenciarlos, sin embargo, hay algunos casos en los que es algo más complicado. Por ello vamos a concretar un poco más:
Son alimentos que apenas han sufrido cambios o han sido modificados desde su recogida. Es el caso de frutas y hortalizas enteras, legumbres secas, cereales integrales entre muchos otros. No necesitan lista de ingredientes, el ingrediente es el propio alimento.
Son alimentos que han sido modificados cambiando su naturaleza fundamental con diferentes objetivos, por ejemplo: congelar, triturar, hacer zumo, cocinar, pasteurizar…,a veces se les añaden algunos ingredientes extra. A pesar de tener un ligero grado de procesamiento, muchos de ellos son saludables: un yogur natural, unas hortalizas congeladas, unas legumbres cocidas en conserva. Suelen tener una lista de ingredientes relativamente sencilla y es fácil distinguir el alimento del que provienen. Es el caso de los yogures sin azúcar, legumbres en conserva, frutas y hortalizas congeladas...
He decidido no llamarlos alimentos, sino “productos”, debido a que según mi opinión no reúnen las características mínimas para ser llamados alimentos. Pueden confundirse en algunos casos con alimentos procesados, ya que la línea entre unos y otros no está tan clara, pero vamos a establecer unas características diferenciales que suelen tener:
Su nivel de procesamiento suele ser mayor.
En muchos casos nos cuesta distinguir el alimento del que proceden.
Tienen largas listas de ingredientes.
Suelen tener muchos añadidos: azúcar, edulcorantes, grasas de baja calidad, sal.
Algunos tratan de camuflarse como saludables jugando con imágenes y frases que lleven a engaño en el envase del producto.
Nutricionalmente son una mala elección alimentaria por lo que lo mejor será que no representen la base de nuestra alimentación.