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03/11/2022 Daniel García

¿Realmente tienes hambre?

macaron

Una de las principales variables que se tratan de controlar en un proceso de pérdida de grasa es el hambre. Cuando ponemos nuestro cuerpo en un déficit calórico es inevitable que nos lance señales de que deberíamos comer más. Sin embago, si hacemos las cosas bien (un déficit controlado y una buena selección de alimentos) la sensación de hambre debería reducirse al mínimo.

Ojo! Eso no significa que no vayas a tener hambre, es normal por ejemplo, que antes de las comidas lleguemos con un poco de hambre, son sensaciones fisiológicas perfectamente entendibles (otra cosa sería llegar con muchísima hambre).

Dejando claro lo anterior, a algunas personas y en determinados momentos les parece que tienen hambre, pero realmente no es hambre. De allí nace el concepto de hambre hedónica:

Llamamos hambre hedónica al hecho de tener ganas de comer algo que nos reporte un placer. No comemos porque realmente nos falte comida o nutrientes sino por la búsqueda de esa sensación placentera. Suele ocurrir en determinados momentos, en una reunión social, si te ha ocurrido algo malo en el trabajo, si estás aburrido en casa… También se le puede llamar hambre emocional, utilizamos la comida con un fin que no es nutrir, algunos alimentos pueden tener un efecto calmante, o de alivio.

¿Cómo diferenciar el hambre hedónica o emocional?

  • Con hambre hedónica buscamos alimentos concretos (antojos), no nos vale cualquier cosa. Generalmente son alimentos poco saludables y altos en calorías. Comidas que nos generen un estímulo: muy dulces, o saladas, con mucho sabor, texturas concretas (crujiente, cremoso…
  • Surge de forma repentina
  • Tienes sensación de urgencia, parece que no puedes esperar un rato para comer.
  • Tendemos a comer más aunque ya estemos llenos, es difícil parar.
  • Una vez saciada esa sensación se suele tener un sentimiento de culpa o de “no sé para qué me he comido eso si realmente no lo necesitaba”

Consejos para manejarla

Identifica la causa de este hambre, busca situaciones en las que suele ocurrir ¿qué sientes en esos momentos? Entender por qué ocurre algo es el primer paso para abordar una conducta que nos gustaría cambiar.

Entiende que realmente no necesitas comerte ese donut, no tienes ninguna necesidad fisiológica de comerte un donut.

Trata de entretenerte, tener la cabeza ocupada dificulta enormemente que estas situaciones se generen. Si te suele ocurrir por las tardes después del trabajo, busca actividades para esos ratos.

Si acabas comiendo algo poco saludable, trata de hacerlo lenta y tranquilamente, no tengas prisa, no comas mientras haces otra cosa, presta atención a lo que te estás comiendo. Y sobre todo, no te sientas culpable, todos comemos cosas menos sanas de vez en cuando y no pasa nada, mientras tu alimentación general sea buena no hay ningún problema.