Una de cada 5 personas en España hace dieta frecuentemente, sin embargo, las tasas de obesidad y sobre peso siguen aumentando. Está claro que algo estamos haciendo mal.
¿Estar a dieta constantemente es algo sin efecto en nuestra salud? De eso me gustaría hablar hoy.
En un proceso de pérdida de peso, parte de esa pérdida es masa grasa y otra parte es masa muscular. Perder masa muscular no nos interesa, pero es difícil que esto no ocurra. Si se hacen las cosas bien, con unas pautas nutricionales adecuadas, sin hacer locuras y acompañando la dieta de algo de ejercicio de fuerza es posible frenar esas pérdidas. Pero siendo realistas, una buena parte de las personas que tratan de perder peso no siguen estas pautas. Además, muchos de los que tienen éxito en su dieta, acaban recuperando el peso que perdieron.
Combina estos dos elementos y tienes el clima perfecto para ir perdiendo masa muscular:
Ciclos de pérdida y ganancia de peso mal estructurados favorecen que nuestra masa muscular se vea afectada.
La gente vive preocupada por la báscula y por encontrar un peso ideal y deja de lado algo incluso más importante, la masa muscular. Una persona sin masa muscular tiene mayor riesgo de fracturas óseas, peor resistencia a la insulina, más posibilidades de ser dependiente en la edad anciana y mayor riesgo de mortalidad.
Prestemos más atención a la salud en su conjunto (alimentación, ejercicio de fuerza, estrés, exposición solar, salud mental) y no a lo que dice un número en la báscula.